Un pequeño paso

Si algo es claro en este mundo vertiginoso y extraño es que “Cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso” (Lao Tse).

No tiene que ser un paso firme, siempre los primeros pasos son inseguros;

No tiene que ser un paso acertado, en la mayoría de ocasiones en el error está la clave;

Y por supuesto, no tiene que ser un paso rápido ni impulsivo, tan solo un paso propio que me movilice y por tanto, me recoloque hacia el siguiente.

Niños y niñas observan con atención nuestros movimientos. Aunque no los veamos suelen estar atentos, atentas, a cualquier señal que les indique el camino, esperan respuestas, movimiento.

Si ante las dificultades nos paralizamos, somos incapaces de adelantar un pie, las personitas que nos miran aprenderán que la responsabilidad está fuera.

Si por el contrario, nos movilizamos, tomamos nuestra responsabilidad en lo que nos ocurre, en lo que sea que estamos sintiendo y, desde ahí, damos un pequeño paso, quienes nos miran podrán aprender que “la gente hace cosas, la vida es de tal o cual manera y tú decides cómo y desde donde la tomas”.

Dejemos huellas bonitas

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