LUNES DE REFLEXIONES, ¿JUGAMOS?

A menudo pensamos en el juego como “algo” que se hace en el tiempo libre y cuyo único objetivo es la diversión. Por suerte, esta creencia va cambiando y, cada vez más, somos capaces de valorar los múltiples beneficios para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

Jugar es conocer, crear, investigar, aprender habilidades, expresar deseos y también inquietudes, experimentar… nacemos preparadas para jugar y de ahí que el juego se convierta en un canal imprescindible para expresar emociones y conflictos, para mostrar aquello que no pueden expresar con palabras, para aprender maneras de estar en el mundo.

A través de él integramos conceptos, aprendemos a tomar decisiones, nos posicionamos, establecemos límites o nos limitamos. Es un buen aliado en la crianza que no siempre somos capaces de valorar como merece.

A estas altura, en pleno siglo XXI y teniendo claros los múltiples beneficios del juego libre, seguimos inmersos en un sistema que decide qué juguetes serán para niños y cuáles para niñas; deciden los colores de esos juguetes y las características  a resaltar de cada cual “fuerza – ternura, cuidadora – superhéroe, mamá – hombre de negocios, etc., etc.”.

Eva, ¿de verdad puedo jugar con la cocinita?, ¿y con el carro?

La cara se le iluminó cuando le respondí: – claaaro Juan y además puedes mecer un ratito al bebe o darle un paseo en su carrito; estoy convencida que necesita un abrazo tuyo, parece un poco cansado, no?

Parecía la primera vez que Juan se encontraba en un contexto donde él decidía y la adulta, yo, tan solo era la encargada de proporcionarle seguridad, confianza.

Mientras jugaba, iba hablándole al bebé, lo mucho que le gustaba mecerlo, se sonreía y me miraba. Sé que le tranquilizaba. Aquel día Juan  se sintió acompañado y seguro.

En las sucesivas sesiones pudimos hablar de sus rabietas, de sus frustraciones, de su valentía y su fuerza y también de su ternura; hiciéramos lo que hiciéramos siempre sostenía al bebé en sus brazos, lo acunaba, lo mecía, le hablaba…

A través del bebe pude conocer las necesidades de Juan, sus deseos, su dolor, sus miedos y poco a poco ir integrándolos, mirándolos y ofreciendo, a través del juego, alternativas sanas que mejoraron su comportamiento y le ayudaron a restablecer relaciones con su medio.

JUGAR es la forma favorita de nuestro cerebro para

APRENDER

Diane Ackerman

* Artículo respetuoso con la diversidad. Intento utilizar lenguaje inclusivo y no sexista siempre que me es posible. He decidido minimizar los desdoblamientos y el uso de x, @, / para facilitar su lectura.

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