GRACIAS 💜

“La gratitud da sentido a nuestro pasado, trae la paz en el día de hoy y crea una visión hacia el mañana”.

– Melody Beattie –

Agradecer ensancha el corazón y acaricia el alma.

Eso me enseñaron mis días…

Hace ya casi un mes que me atreví a comenzar este blog y hoy quería, necesitaba, deciros ¡GRACIAS!!!!.

Para mí la gratitud es una de las virtudes más bellas. Me ha acompañado durante toda la vida, desde que me decían en casa eso de «es de bien nacida ser agradecida» hasta mis días presentes, en los que a diario dedico un tiempo, a parar y dar gracias.

Me gusta dar las gracias por aquello que me llega, por lo que siento, por lo que soy capaz de ver, por cada persona con la que interacciono y, aún más, me gusta agradecer aquello que no llegó, lo que está por venir, lo que me destapó un mal día.

Resulta curioso pero ¿Cuántas veces nos paramos a pensar en lo que representa dar las gracias?. Desde niñxs nos acostumbran a decir “gracias” cada vez que recibimos un regalo o alguien nos demuestra de alguna manera afecto; hasta ahí es algo, generalmente, integrado y que para mí cobra un significado más social, que personal, puesto que la acción de agradecer, en estos momentos, estriba mayoritariamente en el reconocimiento social: “¡qué bien educado está este niño!”. En estos casos prima el juicio social y es al padre, a la madre, a quien se les valora.

Al margen de las normas sociales establecidas, el agradecimiento cobra para mí importancia real en el área personal, emocional, va más allá del juicio, de la percepción de mejor o peor educación; sería algo así como que a través de él puedo sacar a la luz mis zonas más ocultas y mirarlas, mientras aprendo a gestionarlas o de la misma forma, a través de él, puedo darme cuenta de que todo lo que nos sucede es para algo y suele tener un lado positivo que no siempre vemos.

Es decir, si AGRADECER es un acto de reconocimiento ¿por qué no lo utilizamos para reconocer más allá de lo evidente? Voy a intentar desgranar un pelín.

Las personas que me conocen saben que soy una persona “educada” y quizás muchas de ellas también reconozcan en mí a una persona agradecida. En mi vida aprendí que para tener un buen lugar (social) tenía que dar las gracias cuando alguien hacía o tenía algo bueno para mí. Las virtudes de agradecer las fui descubriendo e instaurando más tarde y poco a poco.

Mi vida tuvo y tiene, como la de todxs, situaciones complicadas: una adolescencia sumida en la rebeldía y en la queja, duelos mal cerrados, enfermedades que pasan de ser desconocidas a convertirse en las que dirigen tus días… pensad un momento… ¿no es cierto que, en la mayoría de casos, la queja o la desvalorización es lo primero que nos surge cuando llegan etapas difíciles?. Desde ahí, el agradecimiento es complicado.

Ahora, mientras sigo creciendo, me doy cuenta de todo aquello que la vida me fue regalando y entonces no estaba preparada para ver: unos padres atentos, pacientes, amorosos que pudieron soportar todos mis envistes y continuar a mi lado confiando en mí y en ellos; unas despedidas a las que he aprendido a mirar desde lo que dejaron para mí, lo que aportaron a mis días, lo que vivimos juntas; una sanidad que avanza y permite que estemos vivos/as en situaciones en las que hace unos años no hubiéramos podido sobrevivir. Gracias y más gracias.

Donde más me ha costado el agradecimiento ha sido en mis zonas vulnerables. Cuando sentía el rechazo de alguien o cuando, de pronto, alguien desplegaba en mí toda su furia. ¡Y ahora lo veo tan transparente!: “gracias a ti, que me rechazaste en este momento tan importante de mi vida, aprendí a sentir que más allá de lo que tú vieras en mí, yo logré ver mi fortaleza y tu desprecio no me hundió, al contrario destapó partes que no conocía como la posibilidad de retirarme (a tiempo) sin ser dañada, la posibilidad de elegir cómo, dónde y con quién quiero estar. Y también gracias a ti, que al mostrarme tu cara más violenta me dio la oportunidad de aprender a ser firme, poner freno, no permitir que determinase mi vida”.  

Podría llegar a decir que AGRADECER me salvó.

Me ha dado la oportunidad de cambiar mi autopercepción, he pasado de tender a la negatividad (“todo me pasa a mi”) a percibir con claridad desde lo positivo (“gracias a que lo veo, puedo decidir qué quiero y cómo lo quiero”).

Siento que cuanto más agradezco, más generosa es la vida conmigo. Mi vaso pasó de estar medio vacío a estar casi lleno y mi día a día viene cargado de bondades.

Veo con claridad como ha cambiado la relación conmigo misma y, desde ahí, puedo también sentir cómo se transformó con los demás… el engranaje es sencillo de ver y muy complicado de construir, cuando lo vas consiguiendo el corazón se ensancha.

Puedo incluso sentir la tranquilidad de manera consciente, mi vida está repleta de cosas buenas, de personas maravillosas, de conciencia. No necesito mucho más.

Y claro que sí, que todo esto está también para mí (merecimiento), igual que para quien quiera/pueda tomarlo.

En casa tomamos un tiempo diario para agradecer en familia. Agradecemos estar vivos y juntos, agradecemos estar sanos y tener recursos que nos ayudan con la enfermedad cada día, agradecemos la risa y también el llanto, agradecemos nuestras virtudes y también nuestros errores, que nos invitan a tomar nuevos caminos para seguir creciendo, en definitiva decimos sí a la vida, nuestra vida.

Y hoy, casi un mes después de iniciar este proyecto, QUIERO DAROS LAS GRACIAS.

GRACIAS a vosotras y vosotros, por estar ahí, cerquita en la distancia. Me llega vuestra mirada respetuosa y considerada.

GRACIAS por ayudarme con esos granitos de arena. En la medida que expandimos nuestra forma de ver el mundo, de estar en él, participamos y al hacerlo, seguimos irradiando luz y sembrando.

GRACIAS por vuestros comentarios y vuestras interacciones que hacen que yo también pueda veros y sentiros. Me gusta leeros y me anima a continuar.

¡AGRADECIDA!!!

Os abrazo 💜

6 comentarios en “GRACIAS 💜

  1. Me encanta verte tan consciente Eva…. La vida nos ha transformado, o quizás ha destapado eso que verdaderamente somos, amor, gratitud y energía de transformación. Me encantaría verte y charlar, charlar de muchas cosas. Un abrazo!!

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    1. Qué lindo tenerte por aquí y que formes parte de mi camino. A mí me encantaría achucharte y compartir, de nuevo, ese arroz mejicano ¿Recuerdas? … Pues eso es, no nos transformamos, vamos creciendo, evolucionando, tan solo hay que tener los ojos y el alma bien abiertos. Del resto se van encargando los días… Un abrazo apretadito preciosa.💜

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